En tan solo seis semanas, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, seis personas murieron en centros de detención del ICE en Texas, lo que pone de relieve la grave preocupación por el hacinamiento, la atención médica inadecuada y la falta de personal en medio de la campaña de deportación masiva de la administración Trump.
Este aumento contribuyó a un récord de 32 muertes en todo el país bajo custodia del ICE durante 2025, de las cuales casi una cuarta parte ocurrieron en Texas.
Entre los casos clave se incluyen los de Geraldo Lunas Campos, un cubano de 55 años declarado homicidio tras ser inmovilizado en el Campamento East Montana en El Paso; Víctor Manuel Díaz, un nicaragüense que murió por un presunto intento de suicidio; y Francisco Gaspar-Andrés, quien falleció por insuficiencia orgánica.
Instalaciones como el Campamento East Montana, el centro de detención más grande del país hasta ahora y construido apresuradamente en Fort Bliss, enfrenta críticas por sus condiciones inhumanas, que incluyen saneamiento deficiente, atención médica tardía y violencia en lo que los defensores de la DDHH lo llaman una “crisis humanitaria en desarrollo”.
Activistas, incluyendo la ACLU y exfuncionarios del ICE, argumentan que muchas muertes se pudieron prevenir. No obstante, el ICE atribuye la mayoría de los casos a causas naturales o suicidios,con retrasos en los informes y las investigaciones pertinentes.
Con más de 18.700 detenidos en Texas (la cifra más alta del país) y con planes de expansión, los expertos advierten de riesgos crecientes si no se implementan reformas de supervisión.



