A medida que la Operación Catahoula Crunch se desarrolla en el sureste de Luisiana, ha surgido una alarmante capa de supervisión digital: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) están analizando las conversaciones en redes sociales relacionadas con las redadas masivas de inmigración.
Documentos internos revisados por la AP revelan la presencia de agentes del FBI y de la CBP en el Intercambio Analítico y de Fusión del Estado de Luisiana (L-SAFE), un centro de inteligencia estatal-federal administrado por la Policía Estatal de Luisiana.
Allí, los agentes monitorean diversas RRSS; entre ellos reddit donde los residentes intercambian alertas de redadas, información sobre protestas y líneas directas para denunciantes, en sesiones informativas en tiempo real.
Autoridades locales lo reafirman: “La Policía Estatal de Luisiana se mantiene vigilante monitoreando la actividad en RRSS relacionada con protestas, activismo y otras formas de respuesta pública”
El monitoreo continuo de las redes sociales suele ser lento por las noches y más activo por las mañanas, cuando se realizan las redadas. Según CNN, los agentes están monitoreando la actividad social donde “una combinación de grupos insta al público a grabar a ICE y a la Patrulla Fronteriza”, además de reportar cualquier avistamiento. Una de las razones detrás de esta vigilancia es identificar amenazas a los agentes de ICE; sin embargo, dichas situaciones riesgosas aún no han ocurrido.
“La Policía Estatal de Luisiana se mantiene vigilante monitoreando la actividad en redes sociales relacionada con protestas, activismo y otras formas de respuesta pública”, escribió el agente Danny Berrincha, portavoz de la policía estatal, en un correo electrónico a AP. “A través del Centro de Fusión de la LSP, monitoreamos activamente los acontecimientos y facilitamos el intercambio de información y la comunicación entre nuestras agencias asociadas”.
El centro también ha rastreado las herramientas utilizadas por los manifestantes para frustrar las medidas federales de inmigración, destacando los enlaces en redes sociales a la distribución de silbatos, capacitaciones sobre cómo filmar a agentes federales y la creación de una línea directa para reportar arrestos.
Sin un final a la vista, la plaza pública digital de Nueva Orleans pone a prueba los límites de la libertad de expresión en medio de una escalada en los esfuerzos de deportación que solo parece intensificarse durante este mandato.



