En el lapso del 12 al 15 de diciembre de 2025, 4 personas murieron bajo custodia del ICE, lo que amplió la preocupación por las condiciones de detención en medio del aumento de arrestos migratorios.
Este conjunto de muertes ha elevado la cifra de muertos en centros de ICE en 2025 a al menos 30, la más alta desde 2004, lo que ha provocado una fuerte reacción de activistas y legisladores.
Algunas víctimas contaban con procesos migratorios abiertos o eran residentes legales, lo que aumenta la indignación
La primera muerte ocurrió el 12 de diciembre, cuando Jean Wilson Brutus, ciudadano haitiano de 41 años, falleció a causa de una emergencia médica en el Hospital Universitario de Newark, Nueva Jersey, poco después de su arresto y detención en el Centro de Detención Delaney Hall. Brutus había ingresado ilegalmente a Estados Unidos en 2023 y se encontraba en libertad condicional en espera de su proceso.
El 14 de diciembre, Fouad Saeed Abdulkadir, un imán eritreo de 46 años y residente permanente de Ohio, falleció en el Centro de Procesamiento de Moshannon Valley en Philipsburg, Pensilvania, tras sufrir dolores en el pecho. Abdulkadir llevaba 215 días detenido en espera de una audiencia de inmigración.
Al día siguiente, el 15 de diciembre, se produjeron 2 muertes más. Nenko Stanev Gantchev, un búlgaro de 56 años con residencia permanente legal, fue encontrado inconsciente durante una revisión de celda en el Centro de Procesamiento de North Lake en Baldwin, Michigan.
Por su parte, Delvin Francisco Rodríguez, un nicaragüense de 39 años, falleció en Merit Health Natchez en Mississippi después de que una emergencia médica el 4 de diciembre.
Grupos de defensa han denunciado estos incidentes como evidencia de fallos sistémicos. El Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR) exigió el cierre de centros como Moshannon, pidiendo el fin de las detenciones con fines de lucro.
La representante demócrata Pramila Jayapal calificó las muertes de “más que horrorosas”, instando a la ausencia de rendición de cuentas en el ICE.
Mientras continúan las investigaciones, estas tragedias ponen de relieve los debates en curso sobre la aplicación de las leyes migratorias y los DDHH.



