Un estudio pionero del Cato Institute desafía las narrativas que presentan a los inmigrantes como una carga fiscal para Estados Unidos.
Al analizar datos de 1994 a 2023, el informe concluye que los inmigrantes, tanto legales como indocumentados, generaron un superávit fiscal acumulado de 14,5 billones de dólares ajustados a la inflación en 2024. Esto incluye 10,6 billones de dólares en impuestos netos pagados sobre las prestaciones recibidas, además de 3,9 billones de dólares en ahorros en intereses de la deuda.
Los inmigrantes pagaron 24,2 billones de dólares en impuestos federales, estatales y locales, mientras que recibieron 13,6 billones de dólares en prestaciones.
Los no ciudadanos contribuyeron con 6,3 billones de dólares al superávit, los inmigrantes con educación universitaria con 11,7 billones de dólares y los no universitarios con 2,8 billones de dólares. Incluso los inmigrantes poco cualificados tuvieron efectos positivos, reduciendo el déficit en un tercio. Sin los inmigrantes, la deuda pública estadounidense superaría el 200 % del PIB, lo que podría desencadenar una crisis.
El estudio, que actualiza un modelo de las Academias Nacionales, utiliza encuestas del Censo y datos económicos.
Las reacciones en X elogian los hallazgos por desmentir mitos, pero critican fallas metodológicas, como basarse en datos autodeclarados e ignorar a los “bebés ancla”.
A pesar de los debates, el informe subraya el papel de los inmigrantes en el fortalecimiento de los presupuestos en medio del aumento de la deuda.



