El año pasado, al menos 32 hijos de inmigrantes ingresaron al sistema de acogida familiar estadounidense tras la detención o deportación de sus padres por agentes federales, según datos de siete estados, entre ellos Vermont, Kansas y Maryland.
Esta cifra, reportada por NOTUS, pone de relieve un problema creciente en medio de la intensificación de las medidas migratorias bajo la administración Trump. Solo en Vermont, cuatro niños pequeños de entre 1 y 3 años pasaron meses bajo custodia estatal, mientras que Kansas reportó 10 casos.
Sin embargo, la verdadera magnitud sigue siendo desconocida debido al seguimiento federal incompleto; solo la mitad de los estados reportaron estos datos a la Administración para Niños y Familias (ACF) en el año fiscal 2024, y la ACF registró 162 ingresos en total, en su mayoría adolescentes de entre 11 y 16 años.
ONGs destacan que millones de niños se encuentran en riesgo, con cientos de ellos sin aparecer en el sistema
Análisis más amplios revelan que más de 5,62 millones de niños ciudadanos estadounidenses viven con miembros indocumentados del hogar, lo que pone a 4,71 millones en riesgo de separación de uno de sus padres y a 2,66 millones potencialmente sin una figura parental en el hogar.
Datos históricos del Consejo Americano de Inmigración muestran que los niños en condados con acuerdos con el ICE tenían un 29 % más de probabilidades de tener padres detenidos.
Las medidas recientes se han intensificado: CNN informa que alrededor de 500 niños migrantes que ya se encontraban en EE. UU. fueron puestos bajo custodia del gobierno mediante controles de bienestar social, a menudo separándolos de sus patrocinadores familiares.
Datos de ProPublica indican que el ICE envió a 600 niños a albergues federales en 2025 (más que en los 4 años anteriores juntos), frecuentemente después de incidentes menores como controles de tráfico.
Los expertos advierten sobre el trauma a largo plazo y piden una mejora en protocolos de reunificación familiar.



