Carmen Mejía, una migrante hispana y madre de 4 hijos ha sido finalmente exonerada de los cargos de asesinato en su contra impuestos hace más de veinte años luego que una ONG decidiera retomar su caso tras sus constantes súplicas de inocencia.
Mejía, una migrante de origen hondureño, se encontraba en 2003 cuidando de sus hijos y de un bebé de 10 meses, cuando ocurrió el trágico accidente que cambió su vida: mientras su hija mayor intentaba bañar al bebé que cuidaba, el interruptor de agua caliente de la casa que rentaba no contaba con las regulaciones necesarias para evitar quemaduras lo que le causó quemaduras de tercer grado y luego la muerte tras su estancia en el hospital.
La fiscalía de ese momento se encargó de aplicar todo el peso de la ley en Carmen sin realizar una investigación profunda y a pesar de haber perdido evidencia clave en el caso (cintas de declaración de sus hijos en las cuales se corroboraba que había sido un terrible accidente), por lo que fue encontrada culpable de asesinato por negligencia y maltrato y condenada de por vida a prisión.
Su fe, su insistencia, 1 interesado y 1 ONG lograron su liberación; sin embargo, la victoria fue breve: funcionarios del ICE la tienen retenida para deportarla
Según relata la ONG The Innocence Project en un comunicado de prensa, Art Guerrero, el alguacil de la sala del tribunal, quedó marcado ante el férreo pedido de inocencia de Carmen, y tras décadas de su condena, decidió contactar a esta ONG y pedir tanto la Oficina del Fiscal de Distrito como a otro juez a reexaminar el caso en su contra. Asimismo, la Unidad de Integridad de Condenas de la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Travis también acordó investigar su afirmación de inocencia.
Para el 2025, se inició un proceso de audiencias con expertos en el tema de quemaduras, quienes indicaron que las lesiones sufridas por el bebé fueron consecuencia de un terrible accidente y no de maltrato. Una de sus hijas (ya adulta y que fue adoptada al igual que sus otros hermanos tras la condena de Mejía) relató lo que recordaba del horrible incidente.
Tras un año de audiencias, Mejía logró su inocencia después de 23 años en la cárcel. Todo le fue arrebatado: su libertad, sus hijos, su vida.
No obstante, el alivio y la alegría duraron muy poco: Carmen, quien contaba con TPS luego que llegase al país en 1995, fue detenida por agentes del ICE al salir de la audiencia de su exoneración después que una alerta migratoria se activara con el juicio.
En estos momentos, Carmen se encuentra bajo custodia migratoria y dentro del lapso de tiempo para determinar si finalmente será libre o si será deportada a su país de origen.



