Una combinación volátil de conflictos internacionales y cambios fiscales locales ha iniciado un nuevo ciclo de aumento en el combustible.
Tras los ataques militares recíprocos de las últimas horas entre Estados Unidos e Irán cerca del estratégico Estrecho de Hormuz, los mercados globales de crudo reaccionaron de inmediato.
El presidente Trump advirtió en redes sociales que Irán pagará el precio por retrasar las negociaciones de paz. Esta escalada amenaza la frágil tregua e impacta el Estrecho de Hormuz, vía por donde circula el 20% del petróleo mundial.
A nivel local, los conductores ya sienten el impacto.
Según el monitoreo de AAA Gas Prices, el promedio nacional del galón estándar se sitúa en 4,16 dólares, una cifra inferior al promedio de 4,55 dólares por galón del mes anterior, pero significativamente superior al promedio de 3,13 dólares por galón de hace un año.
En Georgia, el costo subió a $3.81 por galón, mientras que en Savannah promedia $3.82.
El repunte en la región se intensificó tras finalizar la suspensión de 74 días del impuesto estatal a la gasolina decretada por el gobernador Brian Kemp, reintroduciendo un gravamen de 33 centavos por galón.
Analistas como Patrick De Haan, de GasBuddy, advierten que si las tensiones continúan restringiendo las rutas marítimas globales, los precios en el surtidor seguirán subiendo durante toda la temporada de viajes de verano.



