La administración Trump ha introducido medidas estrictas que exigen a las tripulaciones ferroviarias mexicanas que operan en Estados Unidos demostrar dominio del inglés, alegando riesgos críticos para la seguridad.
Anunciada por el Departamento de Transporte de EE. UU. (USDOT), la política limita a las tripulaciones no certificadas a solo 16 kilómetros más allá de los puntos de entrada fronterizos de EE. UU., exigiendo la entrega de responsabilidades a operadores estadounidenses en los puntos de inspección aduanera.
Esta decisión se deriva de las inspecciones de la Administración Federal de Ferrocarriles (FRA), que revelaron casos en los que el personal mexicano tuvo dificultades para comprender los boletines de seguridad, los protocolos de emergencia y la documentación sobre materiales peligrosos en inglés.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, describió la medida como una “medida de sentido común” para salvaguardar las operaciones ferroviarias, enfatizando que la comunicación clara es esencial para prevenir accidentes en entornos de alto riesgo.
El administrador de la FRA, David Fink, coincidió con esta postura, advirtiendo que las barreras lingüísticas podrían agravar los riesgos durante las emergencias.
Las restricciones se aplican principalmente a los principales operadores como Union Pacific y Canadian Pacific Kansas City (CPKC), que facilitan el transporte de carga transfronterizo desde México.
Los sindicatos ferroviarios, incluyendo a los Teamsters, han acogido con satisfacción la política. Sin embargo, los actores del sector advierten sobre posibles interrupciones en las cadenas de suministro, con retrasos en los concurridos cruces fronterizos de Texas que podrían afectar las entregas puntuales desde los centros de fabricación mexicanos.
A partir de diciembre de 2025, su cumplimiento es obligatorio, y el incumplimiento podría conllevar medidas de cumplimiento de la FRA.



