Mientras el otoño baña las costas de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, un llamado urgente resuena: las ballenas francas del Atlántico Norte, en peligro crítico de extinción, están migrando de regreso a sus zonas de cría invernales antes de lo previsto, y la vigilancia de cada navegante podría significar la diferencia entre la vida y la muerte para estos gentiles gigantes.
De acuerdo al Lowcountry Marine Mammal Network, se han reportado avistamientos cerca de Hilton Head Island y Savannah en Georgia, así como en Cape Lookout en Carolina del Norte, lo que indica el inicio de una temporada en la que las madres y sus crías recién nacidas se mantienen cerca de la costa, convirtiéndose en blancos fáciles para colisiones con embarcaciones.
Con menos de 380 ejemplares en todo el mundo, la ballena franca del Atlántico Norte se encuentra al borde de la extinción. Las colisiones con embarcaciones han cobrado la vida de una docena de ballenas solo desde 2017. “Un solo impacto puede acabar con una familia entera”.
El calentamiento global está trayendo a las ballenas a nuestras costas antes de tiempo, por lo que se debe ser muy cuidadoso
Si bien la temporada oficial de partos comienza el 15 de noviembre y se extiende hasta el 15 de abril, la llegada temprana de este año subraya el peligro de que las aguas más cálidas las atraigan hacia el sur antes de tiempo, nadando justo debajo de la superficie con crías vulnerables a cuestas, por lo que se insta a los navegantes desde Wilmington hasta la isla Tybee a que actúen:
- Reduzca la velocidad a 10 nudos en las zonas de alta actividad conocidas,
- Observe el horizonte en busca de soplos o aletas caudales
- Mantenga una distancia de al menos 500 yardas
- No persiga ballenas
- No tome selfies.
¿Vio alguna ballena?
Repórtela de inmediato al 877-WHALE-HELP (877-942-5343).
Cada nacimiento cuenta. Asegurémonos de que todas regresen a casa.



