En un cambio sorprendente durante una reciente comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca el 5 de marzo de 2026, el presidente Donald Trump expresó su posible cambio de postura sobre ciertas clases de inmigrantes indocumentados que entraron ilegalmente y contribuyen a las industrias clave de Estados Unidos.
“Hay que ser más flexibles con esto”, declaró Trump, refiriéndose a las agresivas políticas de deportación. “Puede que hayan entrado a nuestro país ilegalmente, pero son buenas personas y son trabajadores. Ahora trabajan en granjas, cafeterías y hoteles. Solo nos centramos en expulsar a los asesinos”.
Este comentario evoca concesiones previas de 2025, cuando Trump detuvo las redadas de ICE en los sectores agrícola y hotelero ante las quejas de agricultores y empresarios por la escasez de mano de obra.
Industrias como la agricultura, donde hasta el 42 % de los trabajadores son indocumentados, se han visto afectadas por las redadas, lo que ha generado peticiones de exenciones.
Las reacciones en redes sociales y entre los republicanos son diversas. Algunos partidarios de MAGA se sienten traicionados por el cambio radical respecto a las prometidas deportaciones masivas, mientras que los grupos empresariales celebran el pragmatismo.
Los críticos argumentan que resalta la dependencia económica de la mano de obra inmigrante, contradiciendo la retórica de “invasión” de Trump.
A medida que continúan las polémicas por las deportaciones y aumentan las muertes en los centros de detención, esta nueva postura plantea interrogantes sobre si la salida de actores como Bovino y Noem traerá una reforma migratoria más equilibrada en vísperas de los mid-terms en el segundo mandato de Trump.



