En un giro irónico, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) aprobó la solicitud de perdón migratorio que habría sido pedida por Miguel Ángel García Medina, un mexicano de 32 años que falleció tras ser baleado en un ataque armado contra una oficina de ICE en Dallas, Texas.
El incidente ocurrió el pasado septiembre de 2025, cuando un francotirador disparó desde un tejado cercano contra una camioneta donde trasladaban a 3 detenidos migratorios.
García recibió múltiples impactos y murió días después en el hospital. Otra víctima, Norlan Guzmán-Fuentes, falleció en el lugar, mientras que José Andrés Bordones sobrevivió.
A mediados de diciembre, la familia de García recibió una carta de USCIS confirmando la aprobación del perdón por presencia ilegal, un trámite que llevaba años en proceso y que habría permitido su ajuste de estatus. El documento no alude a la muerte ni al ataque, tratándolo como un caso activo.
Miguel, quien era originario de de San Luis Potosí, México y que contaba con más de 2 décadas residiendo en el país, se encontraba casado con una ciudadana norteamericana y 5 hijos con nacionalidad. Ahora, su familia devastada reconstruye la vida tras la tragedia, mientras el perdón llega demasiado tarde.



