En una audaz medida en medio de la creciente tensión por las autoridades migratorias, el representante Buddy Carter instó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a desplegar más agentes federales en el área metropolitana de Atlanta.
En una carta del 19 de noviembre dirigida a la secretaria del DHS, Kristi Noem, y al director interino del ICE, Todd Lyons, Carter destacó el creciente número de indocumentados en Georgia, estimado en casi 500.000, lo que representaría un aumento del 45% desde 2018, situando al estado en el 6to lugar a nivel nacional.
Argumentó que esta afluencia aumenta los riesgos para la seguridad pública, citando arrestos recientes como el de Salvador Rodríguez-Mendoza, un ciudadano mexicano buscado por asesinato en Georgia, y el de un hondureño sospechoso del estrangulamiento de una madre de 5 hijos en Atlanta.
“El aumento de inmigrantes indocumentados y las crecientes amenazas a la seguridad pública en Georgia resaltan la urgente necesidad de reforzar la presencia del ICE en Atlanta”, escribió Carter, elogiando las políticas migratorias de Trump e insistiendo en que la aplicación de la ley local debe intensificarse para disuadir el crimen y hacer cumplir la ley.
El rechazo a la propuesta no tardó en aparecer
La senadora estatal Nabilah Islam Parkes (demócrata), la primera mujer musulmana en ocupar un escaño en el Senado por Georgia, criticó duramente la propuesta de Carter, calificándola de “despreciable búsqueda de chivos expiatorios”, y argumentó que desvía la culpa de la crisis de acceso a la vivienda hacia los inmigrantes vulnerables en lugar de abordar las causas profundas como la desigualdad económica.
Mientras Carter se prepara para una candidatura al Senado de los Estados Unidos contra Jon Ossoff, este enfrentamiento pone de relieve las divisiones nacionales. ¿Veremos más agentes de ICE en Atlanta o esto alimentará aún más la resistencia?
Lo que está en juego para las comunidades de Georgia es crucial.



