En una importante escalada de las capacidades de control migratorio, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ha firmado un contrato valorado en casi 140 millones de dólares para adquirir 6 aviones Boeing 737 dedicados a la deportación de inmigrantes.
El acuerdo, reportado inicialmente por The Washington Post, representa un cambio para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que históricamente ha dependido de vuelos chárter comerciales para las deportaciones.
El contrato fue adjudicado a Daedalus Aviation Group, una empresa con sede en Virginia especializada en servicios de aviación para clientes gubernamentales. Los aviones, Boeing 737 modificados, constituirán el núcleo de la primera flota de deportación propia del DHS, lo que permitirá operaciones más eficientes y rentables ante la creciente demanda.
Esta medida se alinea con la promesa del gobierno entrante de Trump de realizar deportaciones masivas, dirigidas a millones de personas indocumentadas. De acuerdo al DHS, el ICE llevó a cabo más de 500 mil deportaciones en el año fiscal 2025, pero los funcionarios citan cuellos de botella logísticos, como la limitada disponibilidad de vuelos chárter, como obstáculos para aumentar la escala de las operaciones.
La nueva flota podría agilizar los vuelos a Centroamérica, México y otros destinos, reduciendo la dependencia de aerolíneas como Southwest o American, que han sido criticadas por su participación en este tipo de operaciones.
Los críticos, incluidos grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes, denuncian la expansión como deshumanizadora, argumentando que prioriza el castigo sobre las vías humanitarias.
Sin embargo, sus defensores lo consideran un paso pragmático para hacer cumplir las leyes ante el récord de cruces fronterizos.
La entrega de las aeronaves está prevista para mediados de 2026, lo que permitirá al DHS intensificar las operaciones bajo la nueva orden ejecutiva que se espera para enero.



