Durante un almuerzo de Pascua celebrado el 1 de abril de 2026 en la Casa Blanca, la pastora Paula White-Cain, asesora espiritual del presidente Donald Trump, generó una fuerte controversia al comparar directamente al mandatario con Jesucristo.
Dirigiéndose a Trump frente a líderes religiosos, White afirmó: “Usted fue traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón que nuestro Señor y Salvador nos mostró. Nadie ha pagado el precio que usted ha pagado, casi le costó la vida. Porque Él resucitó, usted resucitó. Porque Él fue victorioso, usted será victorioso en todo lo que emprenda”.
Las declaraciones provocaron inmediato rechazo entre cristianos de diversas denominaciones.
Teólogos, pastores y fieles calificaron las palabras como una clara blasfemia e idolatría, al equiparar el sufrimiento y la trayectoria política de un presidente con la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Mientras algunos sectores del movimiento MAGA respaldaron el mensaje, numerosos creyentes consideraron que se trata de un peligroso culto a la personalidad que distorsiona la fe cristiana. El episodio ha reavivado el debate sobre los límites entre religión y política, recordando cómo la instrumentalización de lo sagrado suele generar rechazo incluso entre quienes comparten la misma tradición religiosa.



