La fiscal del condado de Chatham, Shalena Jones, insta a la implementación de un toque de queda estricto para menores de 18 años con el fin de disminuir la violencia juvenil
La fiscal del condado de Chatham, Shalena Jones, ha instado a la implementación de un toque de queda estricto para menores de 18 años, tras dos tiroteos consecutivos en Savannah el 18 de septiembre de 2025, que dejaron un adolescente muerto y otro herido.

Los incidentes, uno cerca de un complejo de apartamentos en Westside y otro en East 39th Street, pusieron de relieve la escalada de violencia con armas de fuego que azota a los jóvenes de la ciudad, lo que llevó a Jones a declarar: «La locura es hacer lo mismo y esperar un resultado diferente».

Aboga por un toque de queda en todo el condado para frenar las actividades nocturnas relacionadas con este tipo de delitos, basándose en las restricciones existentes en el centro de la ciudad, pero ampliando su aplicación.
La iniciativa nace de las preocupaciones por la seguridad de la comunidad
La propuesta de Jones surge en un momento en que Savannah se enfrenta a un aumento de los homicidios juveniles en 2025, y los líderes locales señalan el fácil acceso a las armas de fuego y los conflictos alimentados por las redes sociales.
Jones prevé el toque de queda, posiblemente de 10 de la noche a 6 de la mañana, como punto de partida, junto con medidas de responsabilidad parental y programas de intervención juvenil.
«Tenemos que hacer algo», subrayó, pidiendo a la Comisión del Condado de Chatham que actúe con rapidez.
Esto se hace eco de esfuerzos anteriores, como los debates de 2016 para endurecer las normas del centro de la ciudad, pero Jones insiste en un enfoque más amplio y agresivo ante las recientes muertes.
Reacciones encontradas: ¿protección o extralimitación?
Las respuestas de la comunidad están divididas.
Defensores como Mothers Against Gang Violence (Madres contra la violencia de las pandillas) elogian la idea como una medida de protección vital, y uno de los padres señala: «Nuestros hijos necesitan límites antes de que sea demasiado tarde».
Los críticos, entre los que se encuentran los defensores de los jóvenes de la sucursal de Savannah de la NAACP, temen que pueda afectar de manera desproporcionada a las familias negras y de bajos ingresos, calificándola de «vigilancia policial de la pobreza» sin abordar las causas fundamentales, como los recursos de salud mental.
Jones responde que la medida es «amor proactivo», no un castigo, e insta a la colaboración para la formación en materia de aplicación de la ley.
A medida que se generan los debates, la propuesta marca un momento crucial en la lucha de Savannah contra la violencia juvenil.



