Según el Proyecto de Datos de Deportación, en 2025, Georgia se convirtió en un foco de operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, ocupando el cuarto lugar a nivel nacional con 8742 arrestos, solo por detrás de Texas, California y Florida.
Este aumento refleja las agresivas políticas migratorias de la administración Trump, con especial énfasis en las redadas en lugares de trabajo.
Algunas operaciones clave subrayaron la intensidad del año. En septiembre, el ICE llevó a cabo su mayor redada de la historia en la planta Metaplanta de Hyundai en Ellabell, deteniendo a 475 personas, en su mayoría ciudadanos surcoreanos sospechosos de trabajo ilegal y violación de visas.
La “Operación Honor del Ángel” de diciembre, llamada así en honor al estudiante asesinado Laken Riley, resultó en más de 1000 arrestos en todo el país, muchos de ellos en Georgia. El DHS reportó un aumento del 367% en los arrestos en Georgia de enero a julio, priorizando a los peores infractores.
Mientras funcionarios como Josh McKoon, presidente del Partido Republicano de Georgia, defienden la represión como una medida esencial para la aplicación de la ley contra los “malos actores”, las familias son las más afectadas.
Los críticos, incluido el Consejo Americano de Inmigración, argumentan el costo humano y financiero que las familias deben soportar al tener a un miembro en detención migratoria, especialmente después de todas las denuncias públicas de maltrato en su contra.
Con la llegada de 2026, la experiencia de Georgia pone de relieve la urgente necesidad de un equilibrio entre seguridad y compasión.



