El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, en representación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, anunció que Irán ha llegado a un acuerdo que permitirá el paso seguro de buques por el estrecho de Ormuz durante dos semanas, siempre y cuando cesen los ataques contra Irán.
Las fuerzas armadas iraníes suspenderán las operaciones defensivas durante este período, y el tránsito se coordinará directamente con las autoridades militares iraníes y estará sujeto a limitaciones técnicas.
Esta medida se produce tras intensos esfuerzos diplomáticos mediados por Pakistán.
El presidente Trump aceptó un alto el fuego de 2 semanas después de que funcionarios iraníes propusieran un plan de paz de diez puntos y se comprometieran a reabrir el estrecho. Trump había fijado previamente un plazo, amenazando con ataques a centrales eléctricas iraníes si el estrecho permanecía bloqueado.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, desempeñó un papel clave en la mediación de la pausa en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya duraba seis semanas.
El estrecho de Ormuz gestiona aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Las amenazas y los ataques esporádicos habían reducido drásticamente el tráfico de petroleros, lo que provocó un aumento de los precios de la energía en todo el mundo. Los analistas de GasBuddy señalan que la reapertura temporal podría aliviar los precios de la gasolina en Estados Unidos y estabilizar los mercados, aunque la normalización total depende de las conversaciones a largo plazo que comenzarán pronto.
Ambas partes presentaron el acuerdo como un paso hacia la desescalada, si bien su aplicación y los acuerdos futuros siguen siendo inciertos.
Este anuncio marca la primera ventana de libre circulación amplia desde que Irán restringiera el acceso a ciertos países considerados “amigos”, como China, India y Rusia.



