Alan Yair Vázquez Catalán, un joven hispano de 18 años residente de Duluth, fue acusado de homicidio vehicular en primer grado luego de que una carrera callejera en Breckinridge Boulevard terminara con la muerte de Dodi Andre Headlam, de 28 años, el 9 de marzo de 2026.
La policía del condado de Gwinnett informó que ambos conductores circulaban a más de 160 km/h en una zona de 72 km/h alrededor de las 6 p.m., adelantándose repetidamente.
El vehículo de Headlam chocó contra una señal de límite de velocidad, perdió el control y se estrelló contra un árbol. Falleció en el lugar del accidente. Catalán, quien conducía el segundo auto, presenció el choque, pero continuó su camino a casa sin detenerse ni llamar al 911. Posteriormente, al ser arrestado, admitió haber participado en la carrera.
Los residentes afirman que las carreras callejeras son frecuentes y peligrosas en Breckinridge Boulevard.
El vecino Fernando Muñoz declaró a la prensa que ocurren con frecuencia entre las 9 y las 10 p.m. los lunes, y que los vecinos solicitan repetidamente mayor presencia policial. Un residente local lo describió como algo “constante” en la zona. El condado de Gwinnett ha intensificado la vigilancia, incluyendo una nueva ordenanza que permite la incautación de vehículos por 30 días para los participantes en carreras ilegales.
Catalan también enfrenta cargos por conducción temeraria, promoción de carreras callejeras ilegales e infracciones relacionadas con el equipamiento del vehículo. Su abogado, Falon Elbaz, calificó el cargo de homicidio como un posible exceso, argumentando que muchos casos similares involucran simplemente exceso de velocidad en lugar de carreras propiamente dichas. “Confío en que lo declararemos inocente”, afirmó Elbaz. La audiencia para fijar la fianza está pendiente.
El caso pone de relieve los riesgos mortales de las carreras callejeras y los esfuerzos de Gwinnett por frenarlas.



