La muerte de Geraldo Lunas Campos, un inmigrante cubano de 55 años detenido por ICE, ha sido clasificada como homicidio por el médico forense del condado de El Paso, Texas.
El incidente, en terreno federal, podría limitar la jurisdicción estatal y avivar debates sobre el uso de la fuerza en detenciones migratorias.
Según el informe de autopsia del Dr. Adam Gonzalez, la causa de muerte fue asfixia por compresión del cuello y el torso.
El examen reveló signos de forcejeo: abrasiones en pecho y rodillas, hemorragias en el cuello y petequias en los ojos, compatibles con restricción física.
La manera de muerte se determinó como homicidio, indicando que fue causada por acciones de otras personas, sin implicar necesariamente intención criminal.
ICE informó inicialmente que Lunas Campos sufrió “angustia médica”. Luego afirmó que intentó suicidarse, que los guardias intervinieron en un forcejeo por su resistencia violenta y que dejó de respirar durante la contención, pese a intentos de reanimación. Testigos detenidos declararon haberlo oído pedir medicamentos y quejarse de asfixia (“suéltenme, me están asfixiando”) mientras varios agentes lo reducían.
Lunas Campos llegó legalmente a EE.UU. en 1996, vivía en Rochester (Nueva York) y tenía antecedentes por delitos graves (drogas, robo, contacto sexual con menor) antes de ser recluido en el Centro de Detención Migratorio.
Familiares preparan demanda, y un juez federal protegió temporalmente a testigos de deportación.
El incidente, en terreno federal, podría limitar la jurisdicción estatal y avivar debates sobre el uso de fuerza en detenciones migratorias.



