En un caso que ha generado indignación, una jueza de inmigración en Charlotte ordenó la deportación de Levi Méndez Maldonado, un joven hondureño de 19 años que fue asesinado en noviembre de 2024.
Méndez Maldonado llegó a Estados Unidos en 2023 con 17 años buscando asilo. En noviembre de 2024 fue víctima de un tiroteo en Revolution Park Drive, Charlotte, y falleció en el lugar, según la Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD).
El jueves 22 de mayo de 2026, su abogada Becca O’Neill, de Carolina Migrant Network, compareció ante la jueza Amy Lee. Informó al tribunal que su cliente había muerto, presentó evidencia policial y solicitó el cierre del caso. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) exigió un certificado de defunción oficial.
La jueza procedió y ordenó la remoción (deportación) de Méndez Maldonado a Honduras, argumentando que no se presentó a la audiencia y que cualquier protección pendiente se consideraba abandonada.
“Esto me parece particularmente oscuro porque esta persona no puede ser removida, ya que no está viva”, declaró O’Neill. Carolina Migrant Network expresó su indignación y criticó que la actual administración “no tiene respeto por la humanidad”.
Casos como este resaltan las rigideces del sistema de inmigración, donde los procedimientos administrativos pueden continuar incluso tras la muerte del solicitante.



