Con el inicio del nuevo mes, las comunidades inmigrantes de Nueva Orleans se preparan para la llegada de la tormenta federal.
La Operación “Barrido del Pantano”, una ofensiva de dos meses de ICE y la Patrulla Fronteriza, comenzó hoy con 250 agentes desplegados en el sureste de Luisiana y el sur de Misisipi. El objetivo: 5000 arrestos, dirigidos contra personas indocumentadas en lugares de trabajo, vecindarios y centros neurálgicos como obras de construcción y astilleros.
Sin embargo, los delitos violentos disminuyeron un 20% este año, lo que contradice las afirmaciones de una “ola de delincuencia”.
A la cabeza de la operación está Gregory Bovino, veterano del Sector de Nueva Orleans de la Patrulla Fronteriza y comandante de la redada de Charlotte, donde más de 250 personas fueron detenidas el mes pasado.
Primeras señales: Una taquería cerró temporalmente, trabajadores se saltan turnos y escuelas como KIPP East alertan a las familias tras la presencia de agentes en las inmediaciones.
Agentes apostados en puestos del FBI y bases navales, armados con gas lacrimógeno y municiones de pimienta, se desplegaron desde la parroquia de Jefferson hasta St. Bernard.
Nueva Orleans, con un 14% de población latina nacida en el extranjero (más alta en Kenner, con un 30%), depende de los inmigrantes para su hospitalidad.
Se gesta la resistencia: Unión Migrante recorre barrios, colocando carteles de “Sin orden judicial, no entrar” mientras los abogados atienden llamadas desesperadas.
Las escuelas prometen refugio y se niegan a compartir datos sin orden judicial.



