En una importante escalada, Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, lanzó la Operación Furia Épica el 28 de febrero de 2026, mediante ataques aéreos conjuntos con Israel contra Irán.
La campaña tiene como objetivo el liderazgo iraní, su infraestructura militar, misiles balísticos, activos navales e instalaciones nucleares para neutralizar amenazas persistentes.
La declaración de Trump en la Casa Blanca, publicada hoy, describe cuatro objetivos explícitos: destruir las capacidades navales y de misiles de Irán, impedir la adquisición de armas nucleares y frenar el apoyo a grupos terroristas como Hezbolá.
Firmada por el presidente, la declaración enmarca la operación como una “misión justa” para eliminar la “amenaza nuclear inminente” de Irán y la agresión regional tras años de diplomacia fallida.
Hoy, 2 de marzo de 2026, al tercer día, los ataques continuaron cada hora, con las fuerzas estadounidenses logrando superioridad aérea y alcanzando miles de objetivos. El CENTCOM informó que bombarderos B-1 y B-2 impactaron en el interior de Irán, incluyendo emplazamientos de misiles balísticos y restos de infraestructura nuclear.
Se informó que la planta de enriquecimiento de Natanz, en Irán, fue atacada de nuevo, con explosiones no confirmadas cerca del complejo nuclear y la base aérea de Isfahán.
Al menos 6 militares han fallecido. El presidente destaca que la campaña se podría prolongar
Ataques anteriores (la Operación Martillo de Medianoche de junio de 2025) ya habían devastado emplazamientos clave como Natanz, Fordow e Isfahán, retrasando significativamente el programa iraní; las acciones actuales se centran en los esfuerzos periféricos y de reconstrucción.
Seis militares estadounidenses han muerto. Trump proyecta una campaña de 4 a 5 semanas, pero advierte que podría extenderse más y se niega a descartar el despliegue de tropas terrestres. Describió el asalto como una “misión justa” y el progreso como “sustancialmente avanzado”, lamentando las pérdidas y prometiendo perseverar hasta que se cumplan todos los objetivos, incluso anticipando más bajas estadounidenses. Irán ha respondido con misiles contra bases estadounidenses y sus aliados, interrumpiendo rutas petroleras, cerrando el espacio aéreo y provocando ataques de Hezbolá contra Israel.
Trump ha instado a los iraníes a “aprovechar esta oportunidad” en medio de pérdidas de liderazgo (incluido el del Líder Supremo Jamenei) y ha planteado la posibilidad de un cambio de régimen, aunque los funcionarios enfatizan que no hay intención de construir una nación.
Las tensiones globales están en su punto álgido, con aeropuertos cerrados y movilizaciones militares en curso.
A pesar de las iniciativas diplomáticas, no se han materializado conversaciones formales, lo que mantiene a la región en alerta máxima.



