El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS) finalizó la compra de una bodega en Oakwood, Georgia, para convertirla en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que generó preocupación por el impacto financiero y en la infraestructura local.
La venta, completada el 18 de febrero de 2026, implicó que el DHS adquiriera la propiedad ubicada en la cuadra 3600 de la autopista Atlanta a Alliance Industrial, con sede en Houston, por 68,16 millones de dólares.
La instalación, que se espera albergue hasta 1600 detenidos, forma parte de una expansión más amplia del ICE bajo la administración Trump, que incluye un centro más grande con más de 8000 camas en Social Circle.
Funcionarios locales y comunidad de Oakwood rechazan la decisión, pues traerá desafíos en los servicios y las finanzas de la ciudad
Funcionarios locales, incluida la Junta de Comisionados del Condado de Hall, expresaron su frustración por la falta de notificación previa y la posible sobrecarga de la infraestructura.
El representante estadounidense Andrew Clyde elogió el proyecto como un impulso económico, proyectando más de 1000 empleos y 158 millones de dólares en modernización.
Por otro lado, el administrador municipal de Oakwood, B.R. White, estima que las pérdidas fiscales locales podrían alcanzar los $771,000 anuales, principalmente por la pérdida de impuestos prediales, ya que las propiedades federales están exentas.
El sistema escolar del condado de Hall sería el más afectado, ya que la valoración actual de la propiedad, de $2 millones (más alta después de la construcción), representa una importante fuente de ingresos en una comunidad donde más del 60% de los impuestos provienen de fuentes comerciales.
“Una vez que el gobierno federal compró la propiedad, no paga impuestos prediales”, señaló White, añadiendo la preocupación de que se exceda la capacidad del alcantarillado prepagado, lo que generaría costos adicionales para la ciudad.
Las reacciones de la comunidad son diversas, con protestas que resaltan problemas de seguridad y humanitarios.

El centro podría estar operativo en cuestión de meses, dejando a Oakwood lidiando con estos desafíos imprevistos.



