Los conductores estadounidenses enfrentan un nuevo golpe a sus bolsillos este jueves.
Según datos en tiempo real de GasBuddy, el precio promedio nacional de la gasolina ha escalado hasta los 4,30 dólares por galón, marcando su punto más alto desde julio de 2022. El repunte refleja el pánico en los mercados globales ante el estancamiento de las negociaciones entre EE.UU. e Irán.
Este incremento representa una presión inflacionaria significativa para los hogares en todo el país.
El crudo Brent alcanzó brevemente los 126 dólares por barril esta mañana, su máximo en cuatro años, debido al temor de que el paso por donde transita el 20% del petróleo mundial permanezca cerrado o restringido por tiempo indefinido.
Analistas de Reuters señalan que, aunque EE.UU. no depende directamente de ese crudo, el “shock” en el suministro global obliga a las refinerías locales a pagar precios mucho más altos, costo que se traslada directamente al consumidor en la bomba.
En estados como Georgia, los precios se mantienen ligeramente por debajo del promedio nacional, pero la tendencia al alza es generalizada.
Con la temporada de viajes de verano a la vuelta de la esquina y el flujo marítimo reducido a solo una fracción de su capacidad normal, expertos advierten que el galón podría acercarse a los 4,50 dólares si no se logra una resolución diplomática inmediata en el Golfo.



