En una controvertida decisión en medio de una represión migratoria muy agresiva y criticada, el 23 de febrero de 2026, el presidente Donald J. Trump firmó una proclamación presidencial que designaba el 22 de febrero como el Día Nacional de las Familias Ángeles, un día para honrar a los estadounidenses asesinados o perjudicados por delitos cometidos por inmigrantes indocumentados.
La fecha conmemora el segundo aniversario del asesinato de Laken Riley, ocurrido el 22 de febrero de 2024 a manos de un inmigrante indocumentado, lo que marcó un antes y después en el endurecimiento del enfoque del gobierno en la seguridad fronteriza y la reforma migratoria.
Durante una emotiva ceremonia en la Casa Blanca, Trump dio la bienvenida a las “Familias Ángeles” incluyendo a las de Riley, Kayla Hamilton, Rachel Morin y otras.
El evento destacó 62 muertes y dos sobrevivientes atribuidos a delitos cometidos por inmigrantes indocumentados, subrayando lo que la Casa Blanca define como el “flagelo de la inmigración ilegal”.
Trump prometió la mayor campaña de deportación masiva en la historia de Estados Unidos, vinculando la proclamación con políticas como la Ley Laken Riley, su primera legislación firmada en 2025, que ordena la detención de inmigrantes indocumentados acusados de ciertos delitos.
La proclamación exige un compromiso renovado para “asegurar las fronteras contra los inmigrantes ilegales delincuentes y las drogas mortales”.
Sus partidarios elogiaron la medida como un homenaje a las víctimas olvidadas, mientras que sus críticos argumentaron que aviva el sentimiento antiinmigrante sin abordar las causas fundamentales.



