El sábado 18 de abril de 2026, Ray Barraez, venezolano de 50 años y conductor de Uber, perdió la vida tras sufrir un infarto durante una parada de tránsito rutinaria en el condado de Seminole.
El oficial lo detuvo cerca de las 2 a.m. por una falla en la luz de la placa de su vehículo mientras transportaba dos pasajeros.
Durante la revisión de documentos, Barraez, quien no hablaba inglés y tenía un proceso de asilo pendiente, comenzó a tener dificultades respiratorias y un fuerte ataque de pánico. Pese a recibir primeros auxilios del policía, falleció minutos después.
Su esposa declaró a medios locales hispanos: “Yo estoy segura de que su miedo, su temor y su terror a una deportación fue lo que le produjo el ataque cardíaco”.
El hombre padecía hipertensión desde hacía más de 20 años.
El video de la cámara corporal, liberado por la Policía de Casselberry, confirma que no hubo forcejeo ni arresto. La familia deja un hijo pequeño y ha creado un GoFundMe para cubrir gastos.
El caso ha generado conmoción en la comunidad migrante e hispana y alerta sobre el impacto del estrés migratorio en la salud mental y cardíaca.



