El gobierno mexicano ha exigido formalmente una investigación estadounidense sobre el alarmante aumento de muertes de inmigrantes en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), alegando negligencia y malas condiciones.
Esta solicitud se produce tras la muerte del ciudadano mexicano Alberto Gutiérrez Reyes, de 48 años, el 27 de febrero de 2026, en el Centro de Procesamiento de ICE de Adelanto, California. Su familia alega que se le negó atención médica a pesar de padecer diabetes y dolor en el pecho.
El caso de Gutiérrez Reyes marca al menos la décima muerte bajo custodia de ICE a principios de 2026, con informes que indican hasta 23 muertes desde octubre, potencialmente el año más mortífero desde 2004.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México activó los protocolos consulares y se comprometió a exigir responsabilidades a los responsables, haciendo hincapié en las tragedias recurrentes.
La presidenta Claudia Sheinbaum exigió públicamente detalles durante una sesión informativa en marzo, destacando la necesidad de medidas diplomáticas más firmes para proteger a sus compatriotas y apoyar a las familias en demandas judiciales en Estados Unidos.
El tema cobró fuerza a través de los canales del Comité Judicial del Senado, y los demócratas destacaron las tensiones internacionales en redes sociales.
Los defensores de los derechos humanos de los detenidos culpan al hacinamiento (más de 70.000 detenidos), la negligencia médica y la reducción de las inspecciones, considerando que el 95% de las muertes anteriores pudieron ser evitadas.
Este impulso diplomático subraya las tensas relaciones entre Estados Unidos y México bajo la intensificación de la aplicación de la ley durante la era Trump, instando a reformas para evitar nuevos “sombríos récords”.



