En un movimiento logístico sin precedentes para acelerar el ritmo de las repatriaciones, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) ha puesto en marcha un plan integral para establecer una aerolínea propia y permanente dedicada exclusivamente a realizar vuelos de deportación las 24 horas del día.
La administración federal ya ha iniciado el proceso de licitación pública para seleccionar a un contratista de aviación privado que se encargue de la operación y el mantenimiento técnico de las aeronaves.
El drástico cambio de estrategia busca que el gobierno federal deje de depender de contratos temporales con aerolíneas comerciales privadas y posea su propia capacidad de respuesta inmediata para traslados aéreos masivos.
Así estará conformada la nueva flota federal 
De acuerdo con los pliegos de condiciones de la solicitud oficial, la naciente flota del gobierno estadounidense estará preparada para operar bajo aviso de corto plazo y estructurada inicialmente por dos tipos de aeronaves:
– 7 aviones Boeing 737-700: Estas aeronaves de gran envergadura comercial (o modelos similares de fuselaje estrecho) constituirán el músculo principal de la operación y se destinarán en su totalidad al transporte masivo de inmigrantes indocumentados de regreso a sus países de origen
– 2 aviones C-37B Gulfstream: Estos jets ejecutivos de largo alcance se integrarán a la flota para misiones de transporte ejecutivo de altos funcionarios gubernamentales y operaciones de respuesta a emergencias.
Esto se suma a proyectos paralelos recientes, como la edificación de un gigantesco centro de detención temporal con capacidad para 528 camas de ICE convenientemente ubicado junto a las pistas del aeropuerto operativo en Alexandria, Luisiana.
Organizaciones de DDHH expresan preocupación, argumentando que una flota dedicada acelerará los procesos de remoción masiva, impidiendo que muchos solicitantes puedan acceder a una representación jurídica o apelación adecuada.



