En 2026, las detenciones de inmigración en Georgia han aumentado drásticamente.
La oficina de campo de ICE en Atlanta, que cubre Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte, ocupa el quinto lugar a nivel nacional en operaciones de aplicación de las leyes migratorias.
Los arrestos se han casi cuadruplicado respecto al año anterior, impulsados por una nueva ley estatal y mayor cooperación local con la policía.
En el metro Atlanta, reportes comunitarios y medios hispanos documentan múltiples operaciones en áreas como Cobb (Smyrna, Marietta), Gwinnett (Norcross), DeKalb (Chamblee, Buford Highway) y Brookhaven.
Desde el fin de semana pasado, agentes han realizado detenciones en apartamentos, plazas comerciales y paradas de trabajo ubicadas en sectores con un gran volumen de comunidad migrante, a menudo tras paradas de tráfico a vans y camionetas con herramientas de construcción y usando infracciones menores como exceso de velocidad o licencias vencidas.
Residentes reportan pánico al salir de casa, evitan conducir, ir a trabajar o frecuentar lugares públicos como supermercados y paradas de MARTA.
Videos virales de arrestos en Smyrna y Marietta circulan en redes, alimentando alertas comunitarias vía grupos de WhatsApp y organizaciones como Casa Alterna.
Muchos hispanos, incluso con estatus legal, expresan ansiedad y desconfianza hacia la policía local.
Líderes comunitarios denuncian la persecución y remarcan sus efectos en la economía local, con trabajadores ausentes por miedo.
Activistas piden protección y critican que operaciones afectan familias y no solo “criminales”.
ICE defiende el enfoque en seguridad pública. El alza refleja políticas federales agresivas y tensiona la convivencia en una de las regiones con mayor crecimiento inmigrante del sureste.



