Durante la tarde del pasado miércoles, un pequeño grupo de manifestantes, entre los que se encontraban miembros de la comunidad y activistas de los derechos humanos de la comunidad migrante, se reunieron en una de las calles más transitadas de Ridgeland, Carolina del Sur, para oponerse al aumento reciente de la actividad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Lowcountry.
Los participantes, entre ellos la activista Katherine Ramirez, denunciaron la separación de familias y el impacto en la comunidad local: “Este pueblo está hecho, como la mayoría de nosotros, de inmigrantes”, afirmó Ramírez.
Varios de los presentes declararon a los medios locales que la protesta respondía directamente a operaciones recientes de ICE en la zona. Un asistente relató que decidió apoyar la manifestación espontáneamente luego de enterarse de que un vecino había sido detenido por la agencia.
Durante la concentración, la Policía de Ridgeland intervino y les indicó que no podían reunirse en esa área sin tener un permiso para ello.
Esta acción se suma a protestas anteriores en el Lowcountry, como la de junio en Bluffton, donde más de 100 personas se concentraron tras una operación de ICE que detuvo a más de 15 personas, con participación de autoridades locales bajo el programa 287(g).
Tanto activistas como los residentes de las comunidades sureñas continúan exigiendo el cese de las operaciones migratorias en la región.



