Verónica Ramírez, esposa y madre de los hijos de Julián Curó Churata, el ciudadano peruano de 47 años que lamentablemente se convirtió en la víctima más reciente de la oleada de fallecimientos dentro de los centros de detención del ICE, ha decidido romper el silencio para pedir respuestas claras por su muerte y ayuda para afrontar la grave situación económica en la que ha quedado la familia tras la pérdida de su proveedor principal.
Ramírez pide saber la causa de su muerte, y solicita ayuda para poder afrontar los gastos inesperados tras su ausencia
Según el comunicado oficial emitido por las autoridades migratorias el pasado primero de octubre de 2026, Julián Curó habría entrado al país de forma ilegal y sin inspección, para luego ser detenido en Baltimore por oficiales del ERO en una operación especial llevada a cabo el 27 de junio, tras la cual fue transferido a las fuerzas de Nueva Orleans para ser detenido en Richwood Correctional Center.
De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por Verónica Ramírez a Pasa La Voz Noticias, su esposo, quien habría sido detenido camino a su lugar de trabajo durante la mañana de aquel 27 de junio en medio de una parada de tráfico, no tuvo tiempo de mostrar la documentación legal que demostrase su proceso migratorio, por lo que fue detenido por los agentes en Baltimore y permaneció en custodia hasta el momento en el que se le notificó sobre su fallecimiento.
Ramírez sostiene que, hasta donde ella sabe, su esposo no contaba con ningún padecimiento o enfermedad grave que les hiciera pensar que algo así le pudiera ocurrir. Julián era un hombre de familia y muy trabajador, padre de 2 niños, 1 de trece y otro de 7 años, que hacía todo lo posible por su familia.

Ante la inesperada e irreparable pérdida, Verónica pide a las autoridades federales respuestas sobre la muerte de Julián, la cual al momento del comunicado oficial aún se desconocía, y que la ha dejado con mucho dolor y muchas preguntas.
Asimismo, Verónica ha decidido pedir ayuda a la comunidad a través de una campaña de recaudación para poder hacer frente a la creciente suma de gastos inesperados: el sepelio de su esposo, la pérdida de su principal soporte económico y la búsqueda de asesoramiento legal que le permita obtener respuestas sobre lo que le pasó a Julián.

Con su fallecimiento en custodia, Julián se convierte en el migrante número 26 de 2026 en perder la vida mientras esperaba respuestas a su caso migratorio. Mientras tanto, su familia pide justicia ante lo ocurrido y espera tener una explicación clara de todo lo que sucedió que le llevó a su muerte.



