A medida que se acerca el 1 de julio, algunas familias migrantes de Tennessee con niños gravemente enfermos se enfrentan a una decisión imposible: continuar recibiendo atención médica vital o arriesgarse a la deportación.
Una nueva ley estatal (Capítulo Público 1106 / HB 1710) exige que el Departamento de Salud de Tennessee reporte a las autoridades federales de inmigración a los niños indocumentados inscritos en el programa de Servicios Especiales para Niños (CSS).
Las cartas enviadas por el Departamento de Salud de Tennessee advierten a los padres que los niños sin estatus legal que opten por continuar recibiendo atención a través del programa de Servicios Especiales para Niños después del 30 de junio serán reportados a la División Centralizada de Control de Inmigración del Departamento de Seguridad de Tennessee, la cual comparte datos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE).
El programa brinda atención vital a aproximadamente 400 niños en todo el estado con afecciones potencialmente mortales como cáncer, fibrosis quística y otras enfermedades crónicas que no califican para TennCare.
Las cartas llegarán a al menos 90 familias en Nashville que dependen del programa para obtener atención médica, sillas de ruedas, apoyo escolar y medicamentos para sus hijos. No obstante, más familias podrían verse afectadas en las próximas semanas a medida que se revisen sus expedientes.
Los defensores califican la situación de “pesadilla” y advierten que algunas familias podrían darse de baja del programa para evitar ser detectadas. Al menos dos familias ya lo han abandonado.
Las autoridades sanitarias afirman que esta política podría tener consecuencias de vida o muerte para los niños vulnerables.
Actualmente, Tennessee es el único estado que implementa un requisito de notificación tan específico para este tipo de programa médico.



