Las autoridades policiales anunciaron los resultados de la Operación Tarjeta Roja, un operativo conjunto de seis semanas de duración en el que participaron varias agencias para combatir la trata de personas y la explotación sexual infantil durante la celebración de los partidos de la Copa Mundial de la FIFA en Atlanta.
La operación resultó en 153 arrestos y el rescate de 54 víctimas de trata de personas.
Según la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de Atlanta, la operación encubierta produjo 13 arrestos por trata de personas, 11 por explotación infantil y 129 por delitos conexos, como proxenetismo, prostitución, delitos relacionados con narcóticos y órdenes de arresto pendientes.
Catorce de los arrestados se encontraban en el país de forma irregular, aunque ninguno había viajado allí para la Copa Mundial.
Autoridades: “Atlanta no es un refugio para delincuentes ni traficantes”
El agente especial a cargo de HSI, Steven Schrank, destacó el impacto de la operación: “Estos arrestos y rescates representan vidas transformadas y la explotación detenida”.
Destacó casos como el de un delincuente convicto que llegó armado con una escopeta y chaleco antibalas para encontrarse con alguien que creía que era una menor de 14 años, y el de un hombre de 25 años acusado de trata de personas tras obligar a una mujer adulta a realizar actos sexuales comerciales en varios hoteles de la región. El sospechoso controlaba por completo sus anuncios digitales, recaudaba todas las ganancias y vigilaba sus movimientos con un arma de fuego cargada.
Chris Hosey, director de la Oficina de Investigación de Georgia (GBI), describió la operación como una “investigación encubierta proactiva y una misión de recopilación de información”, y afirmó que fue coordinada por HSI, la GBI, el Servicio Secreto de los Estados Unidos, el Consejo Coordinador de Justicia Penal de Georgia y numerosas agencias policiales locales.
También se llevaron a cabo redadas de la “Operación Tarjeta Roja”, en otras ciudades sede de la Copa Mundial y sus alrededores.
Las autoridades recalcaron que Atlanta no es un refugio seguro para traficantes ni depredadores sexuales.



