Un hombre de Eatonton, Georgia, fue condenado a cadena perpetua en una sentencia histórica que marca un precedente global sobre el papel de la inteligencia artificial en la justicia criminal.
La investigación se inició después de que las herramientas de seguridad de ChatGPT detectaran e informaran de manera automática sobre el material ilegal. El acusado intentó utilizar el chatbot de OpenAI para procesar archivos digitales.
Los algoritmos de la plataforma bloquearon la interacción de inmediato al identificar Material de Abuso Sexual Infantil (CSAM). Siguiendo los protocolos de seguridad, OpenAI notificó al Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), que alertó a las autoridades locales.
Corey Hickey, de 38 años, fue declarado culpable de 31 cargos, incluyendo violación de una menor de 10 años, abuso sexual agravado de menores, abuso sexual de menores y explotación sexual infantil. La fiscalía afirma que abusó de la hija de su compañero de piso durante seis meses, grabó los actos y subió al menos dos imágenes a un chatbot con inteligencia artificial.

Un análisis forense del teléfono de Hickey reveló más de 4800 imágenes y vídeos de material de abuso infantil, además de archivos adicionales en Google Drive.
Según la fiscalía, abusó de la hija de su compañero de piso durante seis meses, grabó los actos y subió al menos dos imágenes al chatbot de inteligencia artificial.
El 21 de mayo de 2026, un jurado lo declaró culpable. Recibió dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, tres cadenas perpetuas con posibilidad de libertad condicional (consecutivas) y 220 años de prisión. Las autoridades lo consideran una de las condenas más largas del circuito.



